¿Puede la energía alternativa cambiar el futuro de los países en desarrollo?

Can Alternative Energy Change the Future of Developing Countries?¿Puede la energía alternativa cambiar el futuro de los países en desarrollo?

Debido a un gran número de complejas cuestiones financieras y sociopolíticas entre los países en desarrollo de todo el mundo, es difícil para muchas áreas crear y mantener una red eléctrica completa. En la actualidad, alrededor del 16% de nuestra población mundial carece totalmente de electricidad, lo que significa que alrededor de 1.200 millones de personas caminan por las calles por la noche en completa oscuridad, luchando por proporcionar alimentos cocinados para sus familias y mantener los alimentos frescos utilizando la refrigeración.

Considere las enormes cantidades de personas que están conectadas a fuentes de electricidad extremadamente pobres, y es muy probable que ese número se duplique, si no más. Construir una red eléctrica que pueda proporcionar energía a las masas no es una tarea sencilla: no sólo requiere inversiones financieras extremas, sino también cooperación a gran escala y estabilidad política.

Por estas razones y muchas más, una gran cantidad de los países que todavía se clasifican como en «desarrollo» o en «tercer mundo» están luchando por construir un sistema que saque a su gente de la oscuridad.

En este artículo nos centraremos en por qué más países deberían buscar fuentes de energía alternativas y renovables; explicaremos algunas de las muchas maneras en que un sistema descentralizado de generación de electricidad que utiliza energías renovables como la solar y la eólica tiene el potencial para abastecer de energía a pueblos, ciudades e incluso países enteros.

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Los combustibles fósiles no son la respuesta

Como población mundial, casi hemos llegado a una decisión unánime de que la generación de combustibles fósiles tendrá que ser eliminada gradualmente, ya que no sólo es extremadamente perjudicial para el medio ambiente, sino que nuestros recursos se están volviendo extremadamente limitados. Podrían preguntarse:€0027Pero si la pobreza energética es tan grave, ¿tienen estos países realmente la capacidad de ser conscientes de su impacto ambiental en este momento?

Bueno, en realidad no se reduce tanto a eso: Si un país en desarrollo intentara replicar las centrales eléctricas de combustibles fósiles de tipo comercial que tenemos en el mundo desarrollado, les costaría cientos de millones de libras, dinero que no tienen y que es poco probable que se les proporcione para apoyar una empresa no sostenible.

Las energías renovables, por otro lado, tienen la capacidad de funcionar a menor escala y de alimentar a los asentamientos individuales utilizando tecnologías de microred. Esto no quiere decir que las energías renovables no puedan funcionar a gran escala, porque pueden hacerlo. Costa Rica, que no ha abandonado recientemente el grupo de los países en desarrollo, ha alimentado a todo el país en 2016 durante 250 días utilizando únicamente fuentes de energía renovable.

Si las energías alternativas pueden abastecer de energía a los 4,9 millones de habitantes de Costa Rica, sin duda pueden proporcionar a las ciudades y pueblos del mundo en desarrollo este recurso que cambia la vida.

Los países sin litoral como Malí, en el noroeste de África, pueden encontrarse con muy pocos recursos energéticos naturales debido a su posición geográfica. Como tales, se ven obligados a utilizar lo que consideraríamos soluciones energéticas temporales, como los generadores de combustible diesel. Malí es un ejemplo perfecto de ello, ya que utiliza este tipo de generador para alimentar zonas tan grandes como las ciudades utilizando únicamente este método de generación. Esto no sólo es en gran medida insostenible a nivel medioambiental, sino también extremadamente caro.

El costo del petróleo y el diesel se ha disparado en los últimos años, ya que la mayoría de la gente probablemente se dará cuenta al llenar sus autos, por lo que este método de generación sólo va a aumentar de precio. Su sistema también llegó a un colapso total en marzo de 2012, cuando el país se convirtió en parte de un gran conflicto. Esto hizo imposible la importación de su precioso diesel, lo que significaba que el país estaba paralizado.

Energía solar

Muchos países en el mundo en desarrollo están bendecidos con uno de los recursos más valiosos cuando hablamos de energía renovable: el sol. Una gran parte del mundo en desarrollo está situada en África, Oriente Medio y el sur de Asia, gran parte de los cuales tiene luz solar y calor en abundancia, lo que hace que estos países sean ideales para la tecnología de la energía solar.

Dado que la tierra recibe unos 173.000 teravatios (173 billones de kW) de energía directamente del sol en un momento dado, más de 10.000 veces el uso de energía del mundo entero, parece tonto no aprovechar parte de su energía para un uso más productivo. Sin embargo, uno de los principales problemas de la energía solar es su coste: para poder suministrar energía a cualquier área relativamente sustancial, se necesitaría un sistema bastante grande y costoso.

En la actualidad, los paneles solares siguen siendo bastante ineficientes en relación con su precio y superficie. Dicho esto, los paneles solares son mucho más amigables con los inversores, ya que no sólo son renovables, sino que una vez instalado el sistema de paneles solares, la electricidad se generará por sí misma sin intervención ni apoyo.

Energía eólica

En zonas donde los niveles de viento son fiables y regularmente altos, la energía eólica es la solución ideal para reducir la pobreza energética. Muchas de las áreas mencionadas en África y Asia tienen ubicaciones ideales para obtener resultados óptimos. Hace unos 10 años, Afganistán instaló su primer parque eólico en las tierras altas de la provincia de Panjshir, financiado por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Esto no fue sencillo dada la compleja situación sociopolítica del país; sin embargo, el área cuenta ahora con un sistema eólico de 100 kW que puede diluir y apoyar su generación de combustibles fósiles, ayudando a aquellas áreas que no tienen ninguna conexión con la electricidad en absoluto.

La mayoría de las turbinas eólicas comerciales que utilizamos aquí en los Estados Unidos tienen ahora una capacidad de 2 MW, 200 veces mayor que las instaladas en Afganistán, pero también tienen un precio de entre 3 y 4 millones de dólares, lo cual es una inversión demasiado grande para la mayoría de los países en desarrollo.

Otro problema con la energía eólica es que necesita un trabajo de mantenimiento mucho más frecuente por parte de ingenieros cualificados, que si se instala en un pequeño pueblo, podría ser un problema. Dicho esto, el potencial de la energía eólica en el mundo en desarrollo sigue siendo bastante importante: con el apoyo financiero adecuado, teniendo en cuenta una capacidad razonable, la pobreza energética podría reducirse en gran medida.

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